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martes, 31 de diciembre de 2013

¡Me voy a bailar con Maki Nomiya!


Queridos amigos, desde ésta su casa, desde este blog, desde esta bitácora personal, desearles una feliz Nochevieja y un venturoso 2014.
Permítanme que salude de forma especial a los bloggeros que desde hace años me honran con sus visitas y comentarios (incluso cuando este espacio se actualiza de pascuas a ramos)...Pepe Cahiers, Clementine, Miquel Zueras, Maslama, Éowyn, Marcos Callau ...
¡Un fuerte abrazo a todos ellos!


Nada mejor para estas fechas, para estas efemérides festivas que bailar, alegrarse danzando, que diría el gran Battiato. Hace tiempo que en mi Facebook funciona de forma estable una sección que se ha convertido en todo un suceso, Me voy a bailar con Maki Nomiya, donde los jueves o viernes, presintiendo el week-end, se abre la pista de baile y entran en acción los Pizzicato Five, entra en acción Maki Nomiya, esa nipona con más estilo (y mucho más encanto) que Coco Chanel, y todo se vuelve alegría y ritmos sincopados. 


Con los Pizzicato, que dominaron los 90 con su deliciosa música pop-dance, me ocurre lo mismo que a Woody Allen con Cantando bajo la lluvia. Si no tengo mi mejor día, (I´m down que dirían los Beatles), me pongo de inmediato cualquier canción, cualquier mix que entone Miss Nomiya, y el resultado terapéutico es inmediato...

Así que queridos todos, lectores, comentaristas, público en general...¡Féliz 2014, que yo me voy a bailar con Maki Nomiya!



domingo, 27 de mayo de 2012

Eurovisión 2012: La crónica.

Azerbaiyán, Bakú; gas y carbón, petroleo y desarrollismo, nos regaló anoche en ese prodigio llamado Crystal Hall, un Eurofestival que en su LVII edición no hizo sino mostrar un certamen que desde 2002 no ha parado de crecer musical, organizativamente, con picos asombrosos como el de Moscú 2009, pero siempre siguiendo la estela de estos años, ya prodigiosos.

La de anoche significó el triunfo sin paliativos de la cátedra, de los pronósticos, de las casas de apuestas...desde principios de la semana no se movían del orden: Suecia, Rusia y Serbia. Pleno total.

Las semifinales de martes y jueves tuvieron las llamativas perdidas de Finlandia y Portugal, Filipa Sousa y Pernila Karlsson, que hubieran engrandecido más aún la gala del sábado, como ocurrió el pasado año con la incomprensible ausencia de Polly Genova, el ángel búlgaro, pero es ya un clásico en las semis, una o dos melodías de fuste se quedan fuera.

Pero sería injusto no señalar el estupendo nivel de las 26 finalistas, con un ramillete de temas dance, de auténtica categoría, como la francesa Echo, defendida de forma magistral por Anggun Cipta; la más ligera La la love entonada por esa diosa, no griega sino chipriota, que responde al nombre de Ivi Adamuo, y por supuesto el enésimo intento heleno de reverdecer los laureles de 2005, pero resultando meridiano que Eleftheria Eleftheriou no es por asomo Helena Paparizou (Paparizou sólo hay una).

De toda la oferta dance destacó, de forma absoluta, la triunfadora, la sueca Loreen, y la sugestiva Euphoria, con una interpretación que recordaba las sutiles y poderosas perfomances de Kate Bush, y que cautivó a toda la audiencia, a toda Europa que cayó rendida a sus descalzos pies.

En el cuadro de las baladas, el gran Engelbert Humperdinck no podía mostrar sus mejores condiciones, entre otras cosas porque está cerca de los ochenta años, y en ese sentido era superado por las apuestas serbias, azerís, bosnias...y por supuesto españolas...con una fabulosa interpretación de Pastora Soler, que estuvo muy por encima de su canción (como por cierto, ya me indicaban en la entrada anterior dos buenas amigas de este blog como La novia era yo y Eowyn).



En otros estilos, fabuloso el turno de Italia y Moldavia; Nina Zilli, (espectacular como ella sola), y Pasha Parfeny, notable el caso moldavo, que siempre nos sorprende, siempre nos ofrece canciones que da gloria oír.


   
¿Qué más puedo añadir? Que José María Iñigo sigue mostrando el respeto y buen hacer que José Luis Uribarri extravió hace décadas, que el show fue estupendo, que cualquier año de estos me embarco a ver el ESC in situ, y redactar esta crónica in situ también...y vuelvo a repetir, que Pastora Soler estuvo fabulosa, como lo estuvo Anabel Conde en 1995...pero con la diferencia nada baladí, que Vuelve conmigo...era una canción excepcional.
¡Viva Eurovisión! 


  

 
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