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lunes, 15 de agosto de 2011

Tarde de cine

Tal y como prometí en entradas anteriores, ya he tenido oportunidad de visionar El origen del planeta de los simios, interesante precuela de toda la saga. Les cuento.

Ya hace años que en mi localidad de residencia no es posible disfrutar ese tipo de placeres; lejos quedan los días en que existía un moderno complejo de cuatro salas, que ofrecían los estrenos de la temporada, y más lejos aún los días del Coliseo, ese enorme y entrañable teatro, que hizo las delicias de varias generaciones de motrileños. En pleno siglo XXI sólo es posible acceder a una minúscula sala, superviviente de los antiguos Multicines, incomoda, de pésimo sonido y seguro que con menor calidad de proyección a la que ofrecería el Teatro Calderón en los años veinte, cuando la magia de Chaplin, Douglas Fairbanks o El Gordo y el Flaco abarrotaban cualquier cine.
La última película que vi en esa ratonera fue El caballero oscuro, en compañía de Capitán Araña, habiendo varias escenas en las que era imposible entender nada, con los efectos sonoros solapando los diálogos. Me dije a mí mismo que no volvía por ahí hasta que hubiera una sala decente. Sigo esperando.


De ese modo, el pasado viernes, en compañía de mi buen amigo Pepe Cahiers, acudí al complejo Kinepolis, a las afueras de Granada capital. Eso es otra cosa. Sonido excepcional, butacas amplias, distancia entre filas...ahí es posible disfrutar del buen cine, sí señor...
Antes de entrar en la sala me gusta echar un vistazo a un tenderete de libros, que está ubicado de forma estratégica a la entrada y donde es posible encontrar algo interesante a mejor precio. En este caso nada menos que la Cleopatra de  H. Rider Haggard, un autor por el que siento veneración, por sus relatos de Allan Quatermain y el ciclo de Ayesha, la bellísima e inmortal reina.

Y por fin pudimos ver a los simios. Estupenda película, no esperen una obra maestra, pero es un film hecho con oficio, talento, buena producción y enorme respeto por su antecesora, con guiños y homenajes repartidos con eficiencia, y con un final que lo mismo sirve para cerrar la saga, o abrir varias secuelas que las continúen. Lo que se dice, un buen trabajo de profesionales con valía.

Eso sí, no salgan despavoridos en el final, porque ofrece continuación de la historia en los créditos, aunque eso es algo que a los espectadores de hoy les trae sin cuidado, y hacen como esos aficionados de poco fuste, que abandonan el estadio en el minuto 89, y se pierden instantes, que a veces pueden ser lo mejor del fútbol.
Como imaginaran, Cahiers y un servidor esperamos al final de verdad, y una vez visto todo, como Dios manda, nos dirigimos a la salida, la misma que minutos antes había tomado una multitud menos cinéfila o con más prisa...intentamos abrir la primera puerta, a continuación la segunda hoja, con el mismo resultado... aquello estaba empotrado, cerrado a cal y canto...noté cierta preocupación en el rostro de Cahiers, que se acrecentó cuando le espeté, anda, como en La cabina, pero al menos esto es más amplio...fuimos al otro extremo, donde estaba la puerta en teoría de entrada, e intentamos abrir la puerta...que estaba igual de inaccesible que la de salida; por ello al empujar la segunda hoja, y abrirse de forma majestuosa, e inundarnos la luz, ya artificial de esa parte del recinto, pudimos resoplar con cierto desahogo, y comentar ya tranquilamente la entretenida cinta que habíamos disfrutado y presentir la opípara cena que nos esperaba, ya en compañía del feliz matriarcado que es la familia Cahiers, (esposa, hijas, y allegadas varias...)




viernes, 29 de julio de 2011

El retorno de los simios

Espero con verdadero interés el inminente estreno de El origen del planeta de los simios, precuela de la obra maestra de Franklin J. Schafnner, que nos revelará el cataclismo, la revolución, los hechos dramáticos que transformaron, de forma tan radical como aterradora, el orden jerárquico en la Tierra... 
En realidad, esta última aproximación no deja de ser un remake de La rebelión de los simios,  cuarta parte de la saga, y que dirigió J. Lee Thompson en 1972.

La primera vez que me topé con esas películas, con ese mundo fascinante, sería allá por 1975, en una de las tardes veraniegas en las que el Coliseo Viñas era el mejor de los sitios posibles, con sus prodigiosas aventuras en sesión continúa. Antes de que proyectaran el largometraje de ese día, nos regalaron el trailer de La rebelión de los simios, cuyo título original era Conquest of the planet of the apes...quedé conmocionado, absorto, ante ese espectáculo...esas masas simiescas que se rebelaban, se levantaban en armas, esa historia de la extinción de perros y gatos...ese tono oscuro, apocalíptico...mucho miedo pasé en esos minutos...

Al poco tiempo, ya empecé a fijarme y comprar tebeos de la Editorial Vértice, que publicaban en España todo el Universo Marvel...me parecía de los más inquietante el subtítulo que encabezaba todos los ejemplares: Historias gráficas para adultos...y entre aventuras de Spiderman, Dan Defensor y la Patrulla X, había toda una serie dedicada a eso simios que tanto miedo me hicieron pasar en el Coliseo...El planeta de los monos, se llamaba la colección, y tenía un encabezamiento siniestro y revelador: Donde el hombre era el rey supremo, ahora mandan las bestias...
La contraportada de las revistas Vértice estaba dedicada a un incipiente merchandising, con camisetas, posters, muñecos articulados de los héroes de sus publicaciones; así entre los más conocidos se hacía referencia a un soldado simio, que podía adquirirse en cualquiera de sus variables...en teoría, porque yo intenté en su momento adquirir una camiseta con la imagen estampada, nada menos que del hijo de Odín, el gran Thor, y lo único que recibí meses más tarde fue una carta de la Editorial en la que  se excusaban, ya que se les habían agotado las camisetas, y que volviera a realizar el pedido pasados unos meses...

Pero el gran acontecimiento estaba ya cercano...en la temporada 1976-77, se estrenó en TVE un extraordinario programa, que respondía al nombre de Sábado Cine, y que en esa primera etapa estuvo dirigido y presentado por Manuel Martín Ferrand. Antes de la proyección del film de la semana se realizaba una breve introducción, y tras finalizar, se comentaban algunos aspectos de la misma...además contaba con un curioso y novedoso formato de colaboración multimedia, y es que mientras se emitía la película, por Radio Nacional se podía seguir el audio de la cinta, acompañado de comentarios...si se dan cuentan, lo mismo que se ofrece hoy en día en los extras de los dvd´s...
Pues bien, en la primavera de 1977 se proyectó en ese espacio El planeta de los simios...imagínense lo que fue aquello...e imagínense  lo que supone ver por primera vez ese final, ese Charlton Heston destrozado en la playa de Manhattan, ante esa escalofriante visión de la Estatua de la Libertad semienterrada... 

Al día siguiente, en clase, en aquel 5º Azorín del colegio Reina Fabiola no se hablaba de otra cosa en el recreo que no fueran las andanzas de Taylor, y su desigual lucha en ese planeta...que en realidad era la Tierra, lo cual nos había dejado sin respiración, sin habla...nunca habíamos visto nada semejante, eso era más terrible incluso que Tiburón... 


Al año siguiente, el regalo que nos tenía preparados TVE era nada menos que la serie que se realizó basada en la película...en esos episodios, se narra la peripecias de los astronautas, que intentan encontrar la caja negra de su nave, y poder viajar en el tiempo a la inversa, para volver a un planeta donde los primates sólo mostrarían su presencia en selvas o parques zoológicos.
Esos episodios los solía ver en compañía de mi hermana pequeña...pero no era la famosa Capitán Araña, entre otras cosas porque en 1978 no había nacido...en este caso se trataba de la conocida en el Mundo Tirador como La novia era yo, que entonces tenía poco más de cuatro años...y solía escabullirse durante los créditos iniciales, ya que éstos incluían la terrible presencia del gorila Urko, que era realmente estremecedora...
  
Ya en años posteriores, fue emitida toda la saga cinematográfica...aunque la calidad no era ni por asomo la de 1968, no dejaban de tener esas películas un encanto extraordinario...toda esa historia en espiral, que concluye de forma, considero más que notable, en la última entrega La conquista del planeta de los simios, y que no deja de ser un brillante ejercicio de serie B...así que no podían sino parecerme acertadísimos, los comentarios elogiosos que en esa línea ha manifestado en más de una ocasión, un crítico de la categoría de Miguel Marías.


Por ello gocé sobremanera cuando en 1999, editaron un estupendo pack en VHS, con los cinco filmes al completo...además se preparaba para 2001,nada menos que un remake de la gran obra, de la pieza maestra, y el director elegido sería el prestigioso Tim Burton, autor de obras tan estimables como Ed Wood o Sleepy Hollow...infeliz de mí...
Todavía recuerdo la cara de estupefacción, asombro, (befa, mofa y escarnio, que diría Ibáñez) que se me quedó tras la contemplación de aquella soberana tomadura de pelo...una película que arranca relativamente bien, para paulatinamente ir perdiendo fuelle, y caer en el más espantoso de los ridículos, con un final que ningún productor que se precie habría consentido ni en sueños...

De ese lamentable revisión de 2001 hasta hoy en día, mi contacto con el universo simio se mantuvo con la compra de viejos tebeos en la estupenda Feria del Libro que todos los años tenemos en Granada en otoño, la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, y donde es posible adquirir esos entrañables cómics de Vértice,
e igualmente, en uno de los cumpleaños de mi buen amigo Pepe Cahiers, tuve a bien regalarle una estupenda figura articulada del Doctor Zaius, que fue recibida de buena gana por parte del homenajeado...

Y nos encontramos de nuevo a las puertas de un nuevo estreno, de un nuevo acontecimiento simio. Para calentar el ambiente me he dado el capricho de adquirir toda la saga en dvd, teniendo aún el susto en el cuerpo, y el temor que pueda repetirse el penoso incidente Burton, pero con la esperanza de que la aproximación de Rupert Wyatt esté a la altura de lo que merecen esas historias, ese mundo irreal, fantástico, que entronca con nuestras pesadillas más profundas...el hombre a merced de las bestias...que confío que sean ensoñaciones y no sutiles proyecciones o recuerdos del futuro...
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