La blogsfera no es ajena a ello, y sin saber ni como ni porqué, se respira una extraña inquietud que lo mismo recorre territorios afectos a la literatura y la buena cerveza como son Chez Morera y el Tablón de Jlin, los clubes poéticos de El Sueño Eterno, los distinguidos salones cinematográficos de La Gran Pantalla o ese noble oasis de reflexión que es Sybila Laina...bueno, y también ese extraño páramo llamado La Guarida del Eremita, pero de ahí sólo acierto a distinguir ciertos bramidos, casi hostiles, y confusos sonidos guturales que no sé muy bien como interpretar...
La causa de todo ello, es que apenas faltan dos meses para la gran cita eurovisiva, que este año nos convocará del 10 al 14 de Mayo en la localidad alemana de Düsserdolf, y claro, todas las miradas se dirigen a este humilde blog, para comprobar si una vez más se cumplen las quinielas del Tirador, y cuales son mis reflexiones al respecto.
Muy pronto les propondré mis tres canciones favoritas (especialmente una que me tiene algo soliviantado), pero mientras buscaba los pormenores de este año, no podía dejar de acordarme de la última vez, el último año, la última canción que nuestro país envió, sencillamente, para ganar...
En 1995, el ESC tendría lugar en la ciudad de Dublin, y España, o mejor dicho, Radiotelevisón Española, seleccionó para el evento una composición (Vuelve conmigo) del riojano José María Purón, un autor de experiencia y éxito, ganador de la OTI, y especializado en canciones melódicas, interpretada por una jovencísima y desconocida intérprete malagueña, Anabel Conde.
Cuando el tema fue presentado, con el clásico clip promocional, nadie observó nada especial en la aquella copla; es más, no dejaba de ser una melodía algo insulsa, con poca garra, una guitarra eléctrica que hacía de puente lo mejor posible y una voz aseada que daba forma a todo.
Además, ya desde el mes de Abril, lo más sugerente para las casas de apuestas era que país alcanzaría el segundo puesto ese año, bien fuera Dinamarca, Francia o Suecia, ya que nadie ponía en cuestión el clarísimo triunfo de los noruegos de Secret Garden, que en pleno auge de la World Music, estaban vendiendo discos como pan caliente en toda Europa con su bello tema, casi por completo instrumental, Nocturne.
Pero en aquellos años, en Eurovisión todavía existía la orquesta, que tenía que aportar la nación organizadora, y de ese modo, un mes antes del evento, empezaron a retomar y retocar la canción hispana Chema Purón y el director de orquesta seleccionado por el Ente Público que no era otro que el entonces muy popular por sus apariciones televisivas, el maestro Leiva, que enseguida percibió las enormes potencialidades que tenían esa canción y su interprete.
El resultado fue increíble. Cuando la representación española aterrizó en Dublin en los primeros días de Mayo y realiza su ensayo inicial en el Point Theatre, los medios desplazados no pudieron reprimir su asombro y admiración, ya que la melodía se había transformado, por arte de magia de unos fabulosos arreglos, en una estupenda canción, con gancho y una solidez portentosa y que además posibilitaba el lucimiento vocal de Anabel, que cantaba con el mismo arte de una estrella de la Motown.Las casas de apuestas, que lo huelen todo, empezaron a subir la cotización de Vuelve Conmigo, que pasa de estar en el subsuelo de los pronósticos, a ascender a un impensable quinto lugar sólo dos días antes del Certamen. Eso sí, nadie piensa que pueda hacer sombra a franceses, daneses y suecos, que luchaban entre sí para obtener la segunda plaza, ya que la opción de victoria seguía siendo territorio vedado y casi exclusivo de Secret Garden.
Aquel 13 de Mayo de 1995, Anabel Conde realizó una extraordinaria exhibición de fuerza vocal, acompañada por una maravillosa orquestación del maestro Leiva, haciendo que la representación española sonara con un poderío tal que no se recordaba desde Mocedades en 1974.
Las votaciones no hicieron sino refrendar lo que ya todos intuían, y tras unos momentos de poderío sueco, Anabel fue la única que aguantó la lluvia de votos que cosechaban, país tras país, los Secret Garden. Al final el triunfo noruego fue unicamente por 29 puntos, cuando días antes se hablaba de posible récord histórico de diferencia entre primero y segundo.
Porque segunda quedó España, Anabel Conde y Vuelve Conmigo, con 119 votos, muy por encima de los 100 de Suecia y los 94 de Francia, y por detrás de los 148 de los noruegos.
Lamentablemente, ya después del Certamen, Anabel Conde no tuvo, ni la producción musical, ni la promoción que una estrella de ese nivel hubiera merecido. Un triste paralelismo con las actuaciones hispanas en el ESC a partir de esa fecha, que salvo algún fogonazo en 2001, han pasado de la mediocridad más pobre a los ridículos más escandalosos; olvidando algo tan sencillo como que la clave en este fabuloso evento, es llevar una buena canción y un buen interprete; y en ese 1995 España fue representada por esa desconocida y joven malagueña, que resultó ser, sencillamente la mejor...





