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domingo, 27 de mayo de 2012

Eurovisión 2012: La crónica.

Azerbaiyán, Bakú; gas y carbón, petroleo y desarrollismo, nos regaló anoche en ese prodigio llamado Crystal Hall, un Eurofestival que en su LVII edición no hizo sino mostrar un certamen que desde 2002 no ha parado de crecer musical, organizativamente, con picos asombrosos como el de Moscú 2009, pero siempre siguiendo la estela de estos años, ya prodigiosos.

La de anoche significó el triunfo sin paliativos de la cátedra, de los pronósticos, de las casas de apuestas...desde principios de la semana no se movían del orden: Suecia, Rusia y Serbia. Pleno total.

Las semifinales de martes y jueves tuvieron las llamativas perdidas de Finlandia y Portugal, Filipa Sousa y Pernila Karlsson, que hubieran engrandecido más aún la gala del sábado, como ocurrió el pasado año con la incomprensible ausencia de Polly Genova, el ángel búlgaro, pero es ya un clásico en las semis, una o dos melodías de fuste se quedan fuera.

Pero sería injusto no señalar el estupendo nivel de las 26 finalistas, con un ramillete de temas dance, de auténtica categoría, como la francesa Echo, defendida de forma magistral por Anggun Cipta; la más ligera La la love entonada por esa diosa, no griega sino chipriota, que responde al nombre de Ivi Adamuo, y por supuesto el enésimo intento heleno de reverdecer los laureles de 2005, pero resultando meridiano que Eleftheria Eleftheriou no es por asomo Helena Paparizou (Paparizou sólo hay una).

De toda la oferta dance destacó, de forma absoluta, la triunfadora, la sueca Loreen, y la sugestiva Euphoria, con una interpretación que recordaba las sutiles y poderosas perfomances de Kate Bush, y que cautivó a toda la audiencia, a toda Europa que cayó rendida a sus descalzos pies.

En el cuadro de las baladas, el gran Engelbert Humperdinck no podía mostrar sus mejores condiciones, entre otras cosas porque está cerca de los ochenta años, y en ese sentido era superado por las apuestas serbias, azerís, bosnias...y por supuesto españolas...con una fabulosa interpretación de Pastora Soler, que estuvo muy por encima de su canción (como por cierto, ya me indicaban en la entrada anterior dos buenas amigas de este blog como La novia era yo y Eowyn).



En otros estilos, fabuloso el turno de Italia y Moldavia; Nina Zilli, (espectacular como ella sola), y Pasha Parfeny, notable el caso moldavo, que siempre nos sorprende, siempre nos ofrece canciones que da gloria oír.


   
¿Qué más puedo añadir? Que José María Iñigo sigue mostrando el respeto y buen hacer que José Luis Uribarri extravió hace décadas, que el show fue estupendo, que cualquier año de estos me embarco a ver el ESC in situ, y redactar esta crónica in situ también...y vuelvo a repetir, que Pastora Soler estuvo fabulosa, como lo estuvo Anabel Conde en 1995...pero con la diferencia nada baladí, que Vuelve conmigo...era una canción excepcional.
¡Viva Eurovisión! 


  

 

jueves, 29 de marzo de 2012

Tempus Fugit

Fue en 1994 cuando me aficioné, o mejor dicho, me convertí en un adepto entusiasta del cine de Woody Allen. Ese año se estrenó Misterioso asesinato en Mahattan, y al admirarla en los Multicines Neptuno de Granada, pasé uno de los ratos más divertidos de mi vida cinéfila. Desde esa epifanía, y por medio del VHS, fui adquiriendo las joyas que el neoyorquino había realizado en años anteriores, desde las delirantes Bananas o La última noche de Boris Gruchenko, las incontestables Annie Hall o Manhattan, o ese triunvirato  que formaban mis predilectas: Hannah y sus hermanas, Broadway Danny Rose y Delitos y faltas.
Esa fue una época dorada de genialidad cinematográfica, artística y todo lo que quieran añadir...esperaba el estreno anual de Woody, (casi siempre en esos peculiares minicines que fueron los Aliatar) que nos regalaba manjares como Balas sobre BroadwayPoderosa Afrodita, Todos dicen i love you,e incluso recuerdo pasármelo de maravilla en Celebrity...en un momento dado, coincidiendo con el nuevo milenio, la entrega anual empezó a perder fuerza, chispa, gracia...aún en esos casos, ese poco de Allen, como el brandy Magno era mucho, y esos Allen menores, mostraban retazos de autoría...más o menos, según de que filme hablemos.

Hace unos días estuve viendo Midnigth in Paris; con cierta curiosidad, espoleado por su Oscar al mejor guión, y cierta divergencia en las críticas, que no terminaban de ponerse de acuerdo...incluyendo a mi buen amigo Pepe Cahiers, que muestra cierto tono neutro ante esa obra, o posturas mas beligerantes como la de mi hermana La novia era yo, quien directamente se muestra decepcionada ante la última aportación de su idolatrado Woody.
Con todas esa premisas, y ciertas dosis de prevención, me dispuse a ver por fin esa Medianoche en Paris...y debo decir que quedé absolutamente maravillado ante lo que contemplaron mis gozosos ojos (y ojo a partir de aquí, porque aparecen spoilers, y uno tiene cierta fama injusta en algunos ambientes cercanos, de reventar películas); ante esa deliciosa historia de saltos en el tiempo, de poder transportarse a los felices veinte...de irrumpir en una fiesta en la que se alterna con Hemingway o los Scott Fitzgerald, mientras Cole Porter ameniza al piano...

Pero si Allen es un maestro en el arte de los flashbacks, en este caso ofrece la genialidad de mostrarnos un más difícil todavía, con un salto en el tiempo del siglo XXI a los años 20, y de ahí al París de la Belle Époque, por expreso deseo de Marion Cotillard, quien repite que el mejor París no es el de los años 20, sino el de Moulin Rouge...y es que en el fondo, lo más deseado es lo que nunca se podrá alcanzar.

Recuerdo como hace unos años, en Oviedo, se celebró un fabulosa charla entre Woody Allen y José Luis Garci, donde el neoyorquino insistía, una vez más, que era consciente que nunca podrá realizar un solo filme que esté a la altura de Bergman...y Garci le replicaba que Bergman pensaba eso de sí mismo, pero comparándose con Dreyer...mientrás que el danés decía lo mismo, pero en contraposición con Murnau...

Y además, no me negarán que no han soñado nunca en poder vivir o mejor dicho, disfrutar de otra época, de otro tiempo...¿no sería fabuloso poder transportarse al Londres de 1972, sentado en una tribuna de Highbury, un veintidós de marzo, en el que Arsenal (Charlie George) y Ajax ( Johan Cruyff) ofrecieron un recital de fútbol, con triunfo holandés (como no podía ser de otra manera)...o seguir en Londres, pero recorrer otros veintinueve años y los miles de metros que separan Highbury de Wembley, y ser testigo del nacimiento del fútbol moderno, con los mágicos magiares, Puskas, Czibor y Kocksis, esa Hungría todopoderosa que humilló a Inglaterra con un 3-6 que pervive para siempre?
¿Y poder contemplar, gozar, vivir, cada año, un estreno de Ford, de Hitchock, de Wilder, de Truffaut?...sí, ya sé, que eso es ensoñación, escapismo, fabulación...el querer atrapar en esa quimera la espuma más dorada de esos días... y quien sabe si gracias a esos bucles temporales, al igual que en Midnigth in Paris, sentado en una escalinata, junto a una iglesia, ver pasar un coche de época...desde el que te invitan a subir...y en ese momento, es posible viajar en el tiempo, y lo más prodigioso todavía, atrapar, como quien no quiere la cosa, el amor verdadero...



martes, 28 de febrero de 2012

¡Elemental!

Hace unas semanas, hace un puñado de viernes, disfrutaba de un aperitivo, como lanzadera del ya iniciado fin de semana. Hojeando las páginas del Ideal (el diario por antonomasia de Granada), me detuve en sus páginas de cine/tv ante la crítica del próximo estreno de Juegos de sombras, la segunda parte de Sherlock Holmes, la exitosa película de Guy Ritchie, y que había visionado sólo unos días antes, causándome una agradable sorpresa, ya que tenía enormes recelos sobre la misma. El articulista despachaba el film sin darle la menor importancia, y emplazaba eso sí, a los lectores, a no perderse la serie de la BBC, Sherlock, de la que se deshacía en elogios. Por el tono me pareció un esbozo pedante y presuntuoso, y concluí mi aperitivo sin pensar demasiado en esa recomendación.

Al poco tiempo, Antena 3 anunciaba el estreno de la esperada serie, y me picó la curiosidad, y más cuando descubrí que las aventuras del detective de la calle Baker se trasladaban al Londres de nuestros días...la cosa prometía, la verdad...y tras ver el primer episodio no tuve la menor duda...aquello era un pelotazo, una adaptación de tal calibre que visto lo visto, me parecía de lo mejor que del genial detective se había plasmado en la pequeña o gran pantalla...los guiones eran de una maestría desmesurada, pero lo mejor es que el universo holmesiano había sido trasvasado con todas sus señas de identidad, y de forma más que brillante...como Sherlock merecía, sea dicho todo de paso.
Me di cuenta que mis apreciaciones eran correctas cuando recomendé los episodios a la persona que más sabe de Holmes al sur de Despeñaperros...claro, me estoy refiriendo a mi hermana, conocida en este blog como La novia era yo, quien al principio mostró su escepticismo...que se tornó en loas y alabanzas con la primera entrega. Elemental.

Mi primer contacto con esas historias se remontan a los años setenta, cuando TVE emitió, los viernes por la noche, la famosa y clásica serie (también de la BBC, of course), interpretada nada menos que por Peter Cushing...recuerdo el miedo que pasé con el episodio doble de El perro de los Baskerville, uno de los momentos terroríficos de mi infancia, comparable a la impresión que me causó el tráiler de La rebelión de los simios, en el cine Coliseo. 

El personaje de Holmes es la creación literaria que más veces ha sido llevado, ya sea al cine o televisión, y en líneas generales no ha tenido mala suerte. Ha habido de todo, y en ocasiones hasta muy, muy bueno. Estoy pensando en La vida privada de Sherlock Holmes, aportación de Billy Wilder, y que pese a que la productora la rebajó en minutos y escenas, es enormemente original, y con un lirismo final que conmueve. Aunque debo confesar que quizás mi película favorita de este género en si mismo, es una no demasiado conocida, y en gran medida poco valorada...Asesinato por decreto, dirigida por Bob Clark, que en su filmografía apenas hizo nada que se pueda resaltar (salvo que alguien quiera hacer apología de la saga Porky´s)...y sin embargo esa cinta, esa historia de Sherlock persiguiendo a Jack el Destripador, ese Cristopher Plummer en la piel de un Holmes, ya en plena madurez, que a veces parece perdido, que ve como se le escapa el caso...un reparto increíble... James Mason es el Dr. Watson, y los secundarios asustan...nada menos que Donald Sutherland, David Hemmings, Susan Clark, Anthony Quayle...descubrí ese filme, que llevo desde entonces reivindicando, al ser proyectado por TVE en Sábado Cine...sugestiva variación sobre el tema, con masones y radicales, oscuras implicaciones al máximo nivel institucional, sobrevolando White Chapel. 

No me gustaría dejar sin señalar dos incursiones muy curiosas y simpáticas, y que al paso del tiempo, me siguen pareciendo deliciosas...la serie de animación del maestro Hayao Miyazaki, donde encontramos retazos de lo que será esa obra capital llamada Porco Rosso; y por supuesto, Young Sherlock Holmes, que en España se tituló El secreto de la piramide, que sin ser una obra redonda, ni falta que le hace, si nos deja un agradable sabor que mantiene, casi treinta años después de su estreno. 

Y en estos últimos años, tenemos la enorme suerte de contemplar un revival holmesiano en toda regla, gracias a las películas ya citadas de Guy Ritchie, que digan lo que digan, pues no están nada mal (¡menuda banda sonora de Hans Zimmer!), y por supuesto, la serie Sherlock...que se ha convertido ya en el gran acontecimiento para todos los que siguen, seguimos, a los héroes de la calle Baker...sabiendo que estamos asistiendo a esos mágicos y contados momentos...de ser coetáneos al alumbramiento y desarrollo de una obra maestra...que no se veía en la TV desde los fabulosos días de los Expedientes X. ¡Elemental!

(Esta entrada no puede, sino, ir dedicada a la persona, al sur y norte de Despeñaperros, que más sabe y disfruta con todo lo relacionado con Sherlock,y que en su generosidad, me está proporcionando en préstamo, para solaz y deleite, todas las novelas protagonizadas por el mayor personaje de ficción (?), de todos los tiempos).    

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡¡Felices Pascuas!!


Adoro la Navidad. La he disfrutado como el niño que era en mi infancia, y al paso de los años, me doy cuenta que la sigo disfrutando, con el mismo o mayor deleite, incluso, que entonces.



Y nada más unido al deleite que aquella gozosa Epifanía gastronómica, que supusieron las Navidades de 1979, una de las que pasamos en Tudela, en casa de mis abuelos.Recuerdo como si fuera hoy, la tarde que mi tío Ángel trajo directamente de Soto, de La Rioja, un mazapán recién hecho, caliente, y que me invitó a probar sin más ceremonias.En aquellos años, en la Costa Tropical Granadina, el único mazapán que circulaba en los comercios del ramo eran las típicas figuritas, que eran más patateras que otra cosa. Cuando probé esa delicia, ese manjar que se deshacía en la boca, fui consciente que estaba ante un dulce sólo comparable a la Torta Real Motrileña (con la que tiene alguna conexión). Desde entonces, no concibo estas Fiestas sin esa delicatessen riojana.

Como no puedo concebirlas sin desear a todos los lectores y amigos de este blog, unas felices pascuas, una feliz nochebuena. Y que mejor exordio musical, que la estupenda versión que la diva danesa Sissel Kykjebo nos regala, de Juan Sebastian Bach, y que La novia era yo tuvo el detalle de recomendarme.
Nada mejor para este mediodía del veinticuatro que recordar, una vez más, un año más, que esta noche nace nuestra mayor alegría.

¡¡Feliz Navidad!!


viernes, 29 de julio de 2011

El retorno de los simios

Espero con verdadero interés el inminente estreno de El origen del planeta de los simios, precuela de la obra maestra de Franklin J. Schafnner, que nos revelará el cataclismo, la revolución, los hechos dramáticos que transformaron, de forma tan radical como aterradora, el orden jerárquico en la Tierra... 
En realidad, esta última aproximación no deja de ser un remake de La rebelión de los simios,  cuarta parte de la saga, y que dirigió J. Lee Thompson en 1972.

La primera vez que me topé con esas películas, con ese mundo fascinante, sería allá por 1975, en una de las tardes veraniegas en las que el Coliseo Viñas era el mejor de los sitios posibles, con sus prodigiosas aventuras en sesión continúa. Antes de que proyectaran el largometraje de ese día, nos regalaron el trailer de La rebelión de los simios, cuyo título original era Conquest of the planet of the apes...quedé conmocionado, absorto, ante ese espectáculo...esas masas simiescas que se rebelaban, se levantaban en armas, esa historia de la extinción de perros y gatos...ese tono oscuro, apocalíptico...mucho miedo pasé en esos minutos...

Al poco tiempo, ya empecé a fijarme y comprar tebeos de la Editorial Vértice, que publicaban en España todo el Universo Marvel...me parecía de los más inquietante el subtítulo que encabezaba todos los ejemplares: Historias gráficas para adultos...y entre aventuras de Spiderman, Dan Defensor y la Patrulla X, había toda una serie dedicada a eso simios que tanto miedo me hicieron pasar en el Coliseo...El planeta de los monos, se llamaba la colección, y tenía un encabezamiento siniestro y revelador: Donde el hombre era el rey supremo, ahora mandan las bestias...
La contraportada de las revistas Vértice estaba dedicada a un incipiente merchandising, con camisetas, posters, muñecos articulados de los héroes de sus publicaciones; así entre los más conocidos se hacía referencia a un soldado simio, que podía adquirirse en cualquiera de sus variables...en teoría, porque yo intenté en su momento adquirir una camiseta con la imagen estampada, nada menos que del hijo de Odín, el gran Thor, y lo único que recibí meses más tarde fue una carta de la Editorial en la que  se excusaban, ya que se les habían agotado las camisetas, y que volviera a realizar el pedido pasados unos meses...

Pero el gran acontecimiento estaba ya cercano...en la temporada 1976-77, se estrenó en TVE un extraordinario programa, que respondía al nombre de Sábado Cine, y que en esa primera etapa estuvo dirigido y presentado por Manuel Martín Ferrand. Antes de la proyección del film de la semana se realizaba una breve introducción, y tras finalizar, se comentaban algunos aspectos de la misma...además contaba con un curioso y novedoso formato de colaboración multimedia, y es que mientras se emitía la película, por Radio Nacional se podía seguir el audio de la cinta, acompañado de comentarios...si se dan cuentan, lo mismo que se ofrece hoy en día en los extras de los dvd´s...
Pues bien, en la primavera de 1977 se proyectó en ese espacio El planeta de los simios...imagínense lo que fue aquello...e imagínense  lo que supone ver por primera vez ese final, ese Charlton Heston destrozado en la playa de Manhattan, ante esa escalofriante visión de la Estatua de la Libertad semienterrada... 

Al día siguiente, en clase, en aquel 5º Azorín del colegio Reina Fabiola no se hablaba de otra cosa en el recreo que no fueran las andanzas de Taylor, y su desigual lucha en ese planeta...que en realidad era la Tierra, lo cual nos había dejado sin respiración, sin habla...nunca habíamos visto nada semejante, eso era más terrible incluso que Tiburón... 


Al año siguiente, el regalo que nos tenía preparados TVE era nada menos que la serie que se realizó basada en la película...en esos episodios, se narra la peripecias de los astronautas, que intentan encontrar la caja negra de su nave, y poder viajar en el tiempo a la inversa, para volver a un planeta donde los primates sólo mostrarían su presencia en selvas o parques zoológicos.
Esos episodios los solía ver en compañía de mi hermana pequeña...pero no era la famosa Capitán Araña, entre otras cosas porque en 1978 no había nacido...en este caso se trataba de la conocida en el Mundo Tirador como La novia era yo, que entonces tenía poco más de cuatro años...y solía escabullirse durante los créditos iniciales, ya que éstos incluían la terrible presencia del gorila Urko, que era realmente estremecedora...
  
Ya en años posteriores, fue emitida toda la saga cinematográfica...aunque la calidad no era ni por asomo la de 1968, no dejaban de tener esas películas un encanto extraordinario...toda esa historia en espiral, que concluye de forma, considero más que notable, en la última entrega La conquista del planeta de los simios, y que no deja de ser un brillante ejercicio de serie B...así que no podían sino parecerme acertadísimos, los comentarios elogiosos que en esa línea ha manifestado en más de una ocasión, un crítico de la categoría de Miguel Marías.


Por ello gocé sobremanera cuando en 1999, editaron un estupendo pack en VHS, con los cinco filmes al completo...además se preparaba para 2001,nada menos que un remake de la gran obra, de la pieza maestra, y el director elegido sería el prestigioso Tim Burton, autor de obras tan estimables como Ed Wood o Sleepy Hollow...infeliz de mí...
Todavía recuerdo la cara de estupefacción, asombro, (befa, mofa y escarnio, que diría Ibáñez) que se me quedó tras la contemplación de aquella soberana tomadura de pelo...una película que arranca relativamente bien, para paulatinamente ir perdiendo fuelle, y caer en el más espantoso de los ridículos, con un final que ningún productor que se precie habría consentido ni en sueños...

De ese lamentable revisión de 2001 hasta hoy en día, mi contacto con el universo simio se mantuvo con la compra de viejos tebeos en la estupenda Feria del Libro que todos los años tenemos en Granada en otoño, la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, y donde es posible adquirir esos entrañables cómics de Vértice,
e igualmente, en uno de los cumpleaños de mi buen amigo Pepe Cahiers, tuve a bien regalarle una estupenda figura articulada del Doctor Zaius, que fue recibida de buena gana por parte del homenajeado...

Y nos encontramos de nuevo a las puertas de un nuevo estreno, de un nuevo acontecimiento simio. Para calentar el ambiente me he dado el capricho de adquirir toda la saga en dvd, teniendo aún el susto en el cuerpo, y el temor que pueda repetirse el penoso incidente Burton, pero con la esperanza de que la aproximación de Rupert Wyatt esté a la altura de lo que merecen esas historias, ese mundo irreal, fantástico, que entronca con nuestras pesadillas más profundas...el hombre a merced de las bestias...que confío que sean ensoñaciones y no sutiles proyecciones o recuerdos del futuro...

lunes, 25 de abril de 2011

Eurovisión 2011. Pronósticos y Quinielas (II)

Nada, señores, ya les advertí que volveríamos pronto a nuestro asunto favorito, (El asunto del día, a la manera de George Stevens), y es que no sé si son plenamente conscientes que faltan apenas poco más de dos semanas para la gran cita, para la semana del 10-12-14 de Mayo, donde todas nuestras miradas estarán pendientes de Düsseldorf, y rezando para que la RTVE de nuestros pecados no haga ninguna trastada y nos ofrezca una de las dos semifinales como es debido (para ver la descartada ya les indicaré como pueden hacerlo sin ningún problema, ya sé que hay páginas amigas como La Gran Pantalla, o La Guarida del Eremita, que tienen una gran inquietud en no perdérsela).

En realidad, ya me indicaron bloggeros amigos, y expertas eurovisivas, que debía haber más canciones por ahí que pudieran sumarse a las tres propuestas de hace unas semanas. Nuevo barrido general, nuevo peinado a los candidatos de este año, y efectivamente, como no podía ser de otra manera se encuentran cosas interesantes, que quisiera compartir con mis queridos y fieles eurofans. Vamos al lío:

Eso sí, ante todo debo advertir que no pienso dar el menor pábulo al representante francés, que de forma incomprensible se está colando en algunos pronósticos. Canción fatua, aires grandilocuentes a la usanza de Il Divo, que en este espacio no va a encontrar promoción alguna.


Alemania. Lena Meyer. Taken by a stranger.

Un nuevo triunfo alemán sería una proeza, algo fabuloso, ya que sólo en contadas ocasiones se ha producido esa circunstancia, y desde que la antaño poderosa Irlanda, lograra la triple corona en 1992-93-94 no se ha visto, ni se espera nada semejante.

El Taken by a stranger tiene una producción musical de primer nivel, Lena es toda una estrella en Europa Central, y la canción envuelve, hipnotiza cada vez que se escucha. Quizás le falte algo de ruptura a la melodía, pero tengo una enorme curiosidad en ver como responden jurado y televoto a la propuesta de la vencedora del pasado año en Oslo.




Bélgica. Witloof Bay. With Love Baby.

Todo un descubrimiento de la experta musical y comentarista de fuste La Novia era yo, que me puso en guardia de la excepcional representación que venía desde tierras flamencas
Esta formación belga, amante del jazz, swing y la música a capela, nos ofrece una deliciosa muestra de poderío vocal, con aromas de Manhattan Transfer y del mejor Bobby McFerry. Populares en el Benelux, los Witloof Bay llevan desde 2006 ofreciendo esos registros tan agradables y de buen gusto. En el escenario puede ser algo espectacular y de gran vistosidad.

Confío en que puedan pasar el corte y repetir la buena actuación belga de 2003, cuando Urban Trad y la sugerente melodía Sanomi, lograron una justa y merecida medalla de plata.





Suiza. Anna Rossinelli. In love for a while.

Como no podía ser de otra manera, siendo como es El Tirador hombre de palabra, cerramos esta terna con un compromiso adquirido. En el anterior post eurovisivo, entre bromas y veras, le prometí a mi buena amiga Clementine dedicarle una copla de la cosecha festivalera de 2011.

Un clip eurovisivo debo dedicarle a Clementine/ y en mi vida me he visto en tal aprieto...

Bueno, no ha sido tan difícil, ya le aseguré en su momento a la propietaria de La Gran Pantalla, que sería una canción apropiada. Y de eso se trata, disfrutando de la representante suiza Anna Rossinelli y su In love for a while, con un arranque precioso de guitarra y carrillón, un contrabajo que acompaña enseguida, una voz notable y un vídeo muy bien dirigido, todo ello envuelto con mucho encanto. Ojalá esta encantadora suiza, del Cantón Italiano, sea la sorpresa del ESC 2011... (Y ojalá haya salido airoso El Tirador del aprieto).




Bueno, ya metidos en harina podemos votar esta segunda terna, que es algo divertido, y así matamos el gusanillo y atemperamos los nervios, mientras esperamos los grandes momentos que nos aguardan en Düsseldorf. Ya saben, a la par que los comentarios, tres votos para la canción que más les haya gustado, dos para la siguiente y uno para la tercera.

Espero su veredicto musical y demás opiniones, pero además debo confesarles una cosa. Todos los años hay una representante del ESC, que por lo causa que sea, roba mi corazón y me alegra la primavera. Este año, la chica Eurovisiva que me tiene algo despistado, soliviantado a ratos y soñador en otros es...Poli Genova.

sábado, 19 de marzo de 2011

Club de lectura

Cierto día del verano de 2009, recibí una inquietante  llamada telefónica que procedía de San Marcos, (San Marcos, la populosa calle de Motril, no confundir con la Plaza de San Marcos en Venecia); al otro lado del hilo me espetó mi hermana (cantante amateur y especialista en zaherir con garbo al Sr. Cahiers):

- Necesito que me consigas una peli. Si es posible, para este fín de semana.
- ¿De que película se trata?, le pregunté, ya con cierta curiosidad.
- Pues mira, creo que se llama Conociendo a Jane Austen, o algo así y bueno, no tiene mala pinta, parece interesante, a ver si la puedes conseguir...
- No hay problema, sentencié de forma segura.

Dicho y hecho; apenas tres días después ya tenía preparada una copia de muy buena calidad del filme en cuestión. Al probarla me  gustaron los créditos y secuencias iniciales, así que decidí prepararme otro dvd para mi solito.


Conociendo a Jane Austen (Robin Swicord, 2007), no es una obra maestra, ni tan siquiera una gran película. Pero sí es una obra entretenida, con personajes muy cálidos, y que versa sobre algo fabuloso, y es como los libros, la literatura, pueden cambiar la vida de la gente. Yo a eso le llamo los Favourite things, todos los intangibles artísticos que nos salvan la vida, ya sean películas maravillosas, episodios de Expediente X o Frasier, canciones entonadas con gracia y técnica por mis amigas May o Celia Mur, o prodigiosos goles de cabeza firmados por Fernando Llorente.   
Lo importante de la visión de esa película fueron los efectos colaterales que trajo consigo en pocas, pocas jornadas.
De nuevo otra inquietante llamada telefónica, procedente del mismo San Marcos motrileño:

- Mira, ¿qué te parece si hacemos como en la peli y organizamos un club de lectura?
- ¡Espléndido! (a mí siempre me han entusiasmado ese tipo de saraos) ¿Cómo lo preparamos?
- Muy fácil, me respondió. Seremos unos cuantos, tus hermanas, tu santa madre, las dos primas y nuestra tía ¿Que te parece? tu cuñado se queda cuidando a tu sobrino, y los primos consortes a sus niños. Un plan perfecto. 

Sí que tenía buena pinta, así que organizamos una reunión preliminar y organizativa en la casa de nuestra madre. Era el marco idóneo para el evento; una amplia mansión con clásica arquitectura del sur y una zona exterior que es lo mejor de todo, con un patio andaluz coronado con vistosas columnas, soportadas en arcos de medio punto y herradura, y un jardín donde con aires machadianos madura el limonero; pero como no hablo de Sevilla, sino de un enclave singular en toda Europa, también pueden madurar sin ninguna inquietud la guayava, el aguacate, el chirimoyo y la caña de azúcar; y en el jardín que nos ocupa son plátanos los que ofrecen grandes hojas que dan sombra, como si fuera La India o La Martinica, y unos frutos deliciosos, inencontrables en cualquier sitio.
En ese jardín disfruta y juega mi sobrino (como hacía yo a su edad), regando plantas y a cualquier familiar cercano que se ponga a su alcance.
Justo al lado había una alberca, que la modernidad y progreso ha convertido en piscina.Siendo alberca, en ella aprendí a nadar con 6-7 años, y es que hasta el nombre antiguo tenía más encanto...

En ese patio, a una hora prudencial como es las ocho de la tarde, tuvo efecto la reunión preliminar, con todos los miembros del club sentados ante una amplia mesa, con variados y riquísimos aperitivos, limonada fresquísima (mi hermana, la violinista, hace la mejor limonada del mundo; no sé si aprendió ese secreto en los años de Bratislava o durante sus veranos en Bath, de cualquier modo rogaría que luego se pase por los comentarios y nos aclare el misterio)
y siempre cerca esa maravilla que es la cerveza Alhambra, ya sea en su quinto de toda la vida, o en sus variedades Especial o 1925.
Lo primero a decidir era el género y el libro en cuestión, algo fundamental para cualquier club de lectura que se precie. Ya antes de la reunión fui severamente amonestado, con carácter preventivo:
- No pretenderás obligar a la gente a leer algunos de los ensayos que tanto te gustan, tipo Mircea Eliade, René Guénon o algún tratado de alquimia. Me reprendió cualquiera de mis hermanas...

Se pensó en buscar algún texto no muy extenso, para que todo el mundo tuviera tiempo, y entonces apareció la feliz idea de empezar por el teatro; y enseguida estuvimos todos de acuerdo: Si íbamos a empezar por el teatro, ya sabíamos lo que íbamos a leer. 
La Vida es Sueño es una obra que siempre me ha fascinado, desde que la leí siendo un chico de COU en el curso 83-84 (año memorable, el Athletic ganó Liga y Copa, con aquella delantera de ensueño, formada por Dani, Sarabia y Argote).
Pero esa lectura fue la mejor que recuerdo. Mientras iba devorando, entusiasmado los versos de Calderón de la Barca, no hacía sino preguntarme como es posible escribir de esa manera, de esa forma tan sobrenatural,  como se puede escribir tan bien...

¿Qué haré? ¿Más para que estudio
lo que haré, si es evidente
que por más que lo prevenga,
que lo estudie y que lo piense,
en llegando la ocasión
ha de hacer lo que quisiera
el dolor? Porque ninguno 
imperio en sus penas tiene.
Y pues a determinar
lo que ha de hacer no se atreve
el alma, llegue el dolor
hoy a su termino llegue
la pena a su extremo, y salga
de dudas y pareceres
de una vez; pero hasta entonces
¡valedme, cielos, valedme!

Cada vez que leo La vida es sueño me enamoro de Rosaura. ¡Qué mujer!, que determinación, que arrojo, que gallardía, que inteligencia, que encanto...yo quiero una Rosaura para mí...

Aquella reunión del club de lectura, con Calderón de protagonista fue todo un lujo; de nuevo instalados en ese patio, con manjares y delicias, la mejor limonada del mundo y esa cerveza de 1925...y lluvia de ideas sobre la lectura, todos entusiasmados sobre esa maravilla, la mejor obra de teatro de todos los tiempos...
- Hay que ver como es Segismundo, como el pobre no puede controlarse y tira gente por la ventana (ha sufrido mucho el pobre); que hay que ver que papel tan digno y avanzado de las mujeres de la obra; que hay que ver la profundidad filosófica...si hasta ha inspirado el cine de ciencia ficción de los noventa (Desafío total de Paul Verhoeven, ¿no lo recuerdan?).

Dado el éxito, que sorprendió a los organizadores, ya al final de la reunión, decidimos que había que preparar una segunda entrega del club de lectura. Y claro, tras el teatro, le llegaba el turno a la novela. Había que elegir una que se ajustara a ciertos márgenes, así que Guerra y Paz o La Regenta quedaban descartadas.
Yo propuse, que como el club había nacido gracias a Jane Austen, que sus lectoras propusieran alguna de sus obras.
- No es mala idea, pero mira, se me ocurre algo mejor, dijo mi hermana (la cantante de San Marcos):Eugénie Grandet.
- Huy, Balzac es estupendo, tiene mucha, mucha miga, apoyó una de mis primas.
- ¿Está bien esa novela? pregunté.
-Te va a encantar, me respondieron las dos al unísono.

Dado que sólo un tercio de los componentes del club tenía ejemplares del libro en cuestión, me fue encargada la misión de suministrar todos los Balzac al resto de la cuadrilla. Nada difícil; gracias a ese genial invento llamado Iberlibro, en apenas setenta y dos horas ya todos tenían sus novelas, y además a precios de ganga. Yo elegí para mí una edición del diario El Mundo, en su momento parte de una colección de cien novelas, en tapa dura y muy bien traducida, me aseguraban.


Ese miércoles de Agosto, era y debía ser en apariencia un día normal de verano. Tras mi jornada laboral (más reducida, como corresponde a esa estación), me dirigí a casa de mi madre para almorzar. Tras una fresca y variada comida, tomé esa beatífica y reparadora siesta de no más de hora y cuarto, para dirigirme a la piscina y quedar tonificado tras una zambullida ideal.
Me aposenté en la hamaca, puse el móvil en silencio, para evitar llamadas inoportunas y saltándome el prólogo, inicié la lectura.

En ciertas ciudades de provincia hay casas que,
al contemplarlas, inspiran una melancolía igual a
la que provocan los claustros más sombríos, las landas más yermas o las más tristes ruinas. Acaso sea porque en estas casas se encuentran a la vez el silencio de los claustros, la aridez de las landas y la desnudez de las ruinas...

Yo entonces no lo sabía, pero estaba  empezando a leer la novela más fabulosa, el libro mejor escrito, la narración más increíblemente bella que nunca haya caído en mis manos...

miércoles, 9 de marzo de 2011

A barca da fantasia

Hace unos meses recibí un correo, en el que mi hermana, (la que bailaba tan primorosamente On the sunny side of the street) me adjuntaba la estupenda canción del grupo irlandés Clannad; Harry´s game, que durante años y años sirvió de sintonía e introducción al programa Diálogos Tres, de Ramón Trecet. Me comentaba como esa música tan dulce, suave y balanceante, invitaba a cierto sopor, cierta morriña, y de ahí a la siesta sólo había un paso y más aún, siendo la hora de emisión del programa de tres a cuatro de la tarde...

En los felices años 90, yo vivía con mis hermana
s (a la usanza de los Schlegel de Howards End) en aquel enclave paradisiaco que era el piso de la Avenida de Italia, aderezado con las inestimables visitas que solía realizar el Sr. Cahiers para ver el fútbol y autoinvitarse a cenar.
Todos los días, tras el almuerzo, y ant
es de que volviéramos a nuestros quehaceres, escuchábamos el mencionado programa en Radio 3, que estaba especializado no sé si eran Nuevas Músicas, New Age, World Music, o como demonios se llamara eso. Sólo sabía, sabíamos que eran músicas hipnóticas, melodías suaves, deliciosas, aunque a veces nos sorprendían y nos despertaban de forma brusca con ritmos más aguerridos, que solían venir casi siempre del norte, de las orgullosas tierras de Finlandia y Suecia.

Gracias a ese programa descubrimos una variedad de grupos, músicos y músicas que nos eran desconocidos hasta entonces; los tonos atlánticos y melancólicos de Madredeus; los fados de Dulce Pontes, la grandísima y única sucesora de Amalia; las festivas danzas celtas con Phil Cunninghan o Chieftains; la presencia omnipresente de la reina de la World Music que era Enya; la pianista, arpista y extraordinaria cantante que era, es Loreena McKennit; las alegres valquirias que respondían al nombre de Varttinna; los suecos de Hednigarna con sus ritmos atávicos y poderosos...

Pero de todos esos músicos y músicas, nuestros favoritos eran sin duda los Madredeus, una joven formación portuguesa, que había revolucionado la música tradicional en el país vecino, que dejando a un lado el fado, ofrecían una música de una dignidad y belleza sobrecogedora, con sus guitarras, su chelo, su acordeón, teclados..y la extraordinaria voz de Teresa Salgueiro, que era el truco, el factor diferencial, porque era pensar en Madredeus, y era ver y oír cantar a Teresa.
Había una c
anción de esos jóvenes portugueses, O pastor, que en casa llamábamos A barca da fantasía, porque entonaban esas sonoras palabras en el estribillo, que yo no me cansaba de oír. Me parecía lo más hermoso que pudiera cantarse:

Ao largo ainda arde
a barca da fantasia
e o meu sonho acaba tarde
deixa a alma de vigia
Ao largo ainda arde
a barca da fantasia
e o meu sonho acaba tarde
acordar é que eu não queria
.


Se pueden imaginar, cuando cierta tarde de enero de 1995, al escuchar el programa, Ramón Trecet comentó que Madredeus iba a realizar una gira por toda España, y que en Febrero, entre otras ciudades, actuaría en Granada.
Así, el primer día que podían adquirirse los tickets, acudí presto al mítico quiosco de Acera del Casino, para hacerme con ese preciado tesoro, el pasaporte, el salvoconducto, para disfrutar de nuestros admirados portugueses.

Y al fin llegó ese viernes de febrero, en el que acudimos al Palacio de Congresos y Exposiciones de Granada, donde más de ochocientas personas llenaban el Auditorio Federico García Lorca, y pudimos ser testigos, tener la dicha de disfrutar de un concierto memorable, en el que desgranaron los tres discos publicados hasta entonces, sonando mejor que en ellos, y la voz y la presencia de Teresa lo llenaba, lo ocupaba, lo inundaba todo.
Entonces me di cuenta que no eramos los únicos que tenían como canción preferente O pastor (A barca da fantasía siempre para nosotros), sino que cuando terminaron con esa increíble tema la primera parte del concierto, el público no se pudo conte
ner, y puestos en pie (y el que escribe con los ojos abrasados) ovacionaron durante más de dos minutos la que era la canción de esa noche, de ese invierno, de ese año, porque no concebía que pudiera cantarse algo más hermoso.

Al terminar el recital propuse acercarnos a la salida de los camerinos, para poder saludar y conocer personalmente a aquellos músicos que nos habían hecho tan felices; dicho y hecho nos dirigimos al sitio apropiado
, y la verdad, no hubo que esperar demasiado, apenas veinte minutos, y solo estaríamos unas doce personas esperando para cumplimentarlos. Dado que casi todos los fans eran féminas, y se fueron de inmediato hacia los galanes lisboetas, no tuve el menor problema para dirigirme directamente a donde estaba Teresa Salgueiro.

Y ahí estaba, bellísima, con un aura de bondad y dulzura, parecía una princesa de fábula, una ondina del Tajo, una heroína de Dumas.

Lo normal en ese trance hubiera sido acercarme, saludarla, darle un par de besos y que me hubiera firmado la entrada sin más. Pero claro, uno estaba en cierto rapto místico, y sin saber ni como ni porqué, le tomé la mano y ceremoniosa
mente incliné la cabeza, mostrándole todo mi respeto, como haría un chamberlain ante su reina, un caballero de Camelot ante Lady Ginebra o cualquier mortal ante Arwen...

Teresa, no sé si sorprendida o divertida, me respondió con una media sonrisa encantadora, repitiendo ceremoniosamente el mismo saludo que le había ofrecido; yo se lo volví a entregar, ella volvió a repetir la misma salutación...y así estuvimos durante largos y surrealistas segundos, hasta que se estabilizó la situación (cualquiera que pasara por ahí, pensaría que estábamos en pleno ensayo de alguna escena de Cuentos de Tokio o Sayonara).

Tras aquello volvimos a la fría noche granadina de Febrero, yo, se pueden imaginar, en las nubes ( Fly me to the moon, que diría Sinatra) o mejor aún, embarcado en a barca da fantasía, mientras detrás de mí resonaban las risas de quienes comentaban la extraña forma de saludar que teníamos algunos...



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