
Hace unos días tuve la ocasión de disfrutar de la última fantasía de Roland Emmerich, 2012, una excelente muestra del cine entretenimiento, sazonada con una producción impecable, un derroche de millones en efectos especiales, pero también un guión bien pergeñado y unos actores con oficio (impagable Woody Harrelson en su papel de hippie conspiranoico, inspirado en el Max Fenning de los Expedientes X), en suma una buena oportunidad para pasar un buen rato en el cine.
Esta opinión tan simple y creo que atinada es muy difícil que se pueda leer en cualquier medio, especializado o no. Es evidente, 2012 no es el Amanecer de Murnau, ni los Cuentos de Mizoguchi, ni tan siquiera El planeta de los simios de Schaffner...ni creo que lo pretenda, pero tampoco abundan filmes como los citados en la cartelera.
Da igual, Emmerich tiene el extraño privilegio de ser el cineasta de éxito más vilipendiado de la historia del cine y todo ello, aunque arrastre toda su filmografía, es debido a una sola película, a una sola obra, que todavía provoca alaridos hostiles cuando se menciona.
En 1996 se estrenó Independence day, el auténtico suceso cinematográfico de ese año. El éxito fue arrollador,recaudando 800 millones de dolares en todo el mundo, y consiguiendo el oscar a los mejores efectos especiales.
Y también consiguió las críticas más devastadoras que uno recuerda, (descerebrada, fascista,aburrida, patriotera, son algunos de los epítetos que todavía recuerdo a vuela pluma) generando un sentimiento casi unánime en los medios. Incluso los estudiosos del fenómeno ovni mostraron su malestar ante el producto, como si fuera la primera vez que se mostrara en el cine una invasión alienígena, o vaya usted a saber por qué...
Creo que ese rechazo de las élites tiene una causa muy definida, el papel del presidente Whitmore, que en plena crisis planetaria hace honor a su condición de comandante en jefe del ejercito norteaméricano, (algo perfectamente ensamblado en el guión, ya que el mandatario es un héroe de guerra, no un burócrata lo cual si hubiera sido irrisible), y no duda en pilotar un caza en tan excepcional coyuntura.
A partir de ahí, cualquier crítica que se precie debe mostrar mofa o irritación ante esa escena, despachando el resto del film con alguna ocurrencia...
Incluso cuando se estrenó El día de mañana, otra película no desdeñable, quedaban rescoldos de ese odio atávico al bueno de Roland, como demuestran las lindezas que le dedicaron algunas plumas de prestigio (la de Dirigido por... sigue siendo antológica, con expresiones que casi rozaban el delito de injurias).
En fin, el tiempo pone las cosas en su sitio y ha tenido que ser alguien que sabe lo que es el cine de ciencia-ficción como Steven Spielberg, quien haya tenido que romper una lanza por Independence day, añadiendo que esa cinta le obligó a modificar su última entrega de Indiana Jones ya que se veía incapaz de logra una invasión alienígena tan lograda como la de Emmerich.
Y es que hay momentos que el alemán se asemeja al mejor Spielberg de sus primeros años, con esa mixtura acción/humor y esos homenajes a la más estimulante Serie B de los años cincuenta.
(Sin olvidar un último y poco comentado efecto colateral. Y es que sin proponérselo el estreno de Independence day alumbró el nacimiento del personaje de Pepe Cahiers, quien ya en su primera viñeta realiza toda una declaración de intenciones del ambiente generado por el film...)



