Alguna vez he escrito por aquí lo que me gusta la Navidad, todo ese delirio de luz, villancicos a ritmo de jazz, regalos, mazapán de Soto, Adviento previo, o despedida del año...en realidad mi fecha favorita de todo ese ciclo es la Epifanía, y sobre todo la noche de Reyes, la noche del cinco al seis de Enero...respeto a quienes prefieren a Papa Noel en sus múltiples advocaciones, pero yo nunca he caído en ese anzuelo...en ese sentido, la Navidad iba increscendo, quemando etapas, señoreaba, hasta la coronación, la guinda de la tarta en la noche del cinco...era un fin de fiesta memorable, homérico, con el espectáculo de la Cabalgata, y a partir de ahí... a partir de ahí la magia suprema.
De crío no podía conciliar el sueño, pero por supuesto no hacía el menor ruido, ni apenas respiraba...lo único que deseaba es que amaneciera lo antes posible...porque lo que me esperaba la mañana del seis era la felicidad en grado sumo...y de múltiples
maneras: Camiseta del Athletic, un balón de reglamento (¡modelo oficial Inglaterra´66!), un coche a pedales...igualito al mítico Mach 5, el bólido del inefable Meteoro; tomos de El Guerrero del antifaz, Madelmans (todos fabulosos, ya fuera el Safari, Policía montada del Canadá, Ejercito de tierra, Esquimal, Buzo, Piratas...o el prodigioso Helicóptero, que fue el gran regalo de los Reyes de 1977); el Monopoly con el que se podían jugar horas y horas...el Fuerte Comansi; el Castillo Gigante; un precioso ajedrez de madera;
la camiseta de la Selección española, que se prestaba a competir en Argentina´78 (sí, el Mundial en que Cardeñosa casi derrota a los brasileños).
En años adolescentes mucha música, casi siempre en forma de los Beatles, y en formato cinta de casete...y es que a partir de 1978-79, el radiocasete era imprescindible, al
menos en mi existencia...fundamental para oír y grabar música (había que presionar dos botones a la vez, el play y el record), y por supuesto con la cinta virgen ya preparada, esperar que en la emisora de turno, sonara la canción que uno buscaba y anhelaba...ya fuera el Born to be alive de Patrick Hernández, el Goodnight to night de Paul McCartney & Wings o el Rock & Roll Boomerang de Miguel Ríos...
En esa época de juventud no podía faltar, en la mañana del seis de Enero estupendos, incomparables libros de la colección Realismo Fantástico de Plaza & Janés...Ovnis, misterios y dioses- astronautas que me regalaron (y me siguen regalando) ratos de gratísima lectura...
¿Qué quieren que les diga? Han pasado ya años, décadas desde entonces, pero yo me sigo emocionando y divirtiendo la noche del cinco de Enero, porque si en el fútbol no hay nada más grandioso, más bello que la final de Copa...pues en la vida, pocas cosas más lindas que esa víspera, de nombre tan hermoso: Noche de Reyes.
Damas y caballeros, sin saber muy bien como ha sido, ya estamos a día veinticuatro, a escasas horas de Nochebuena...y como no podía ser de otra manera mis mejores deseos para todos, y muy especialmente a aquellos que me honran con sus visitas y comentarios.
Nada mejor para estas fechas que un villancico, por supuesto salteado, sazonado, condimentado al ritmo del mejor jazz...ese maridaje sencillamente delicioso, que es una excelente compañía, ya sea en los aperitivos o alternándolo con un buen tónico reconstituyente...
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Hace unos días, se conocieron los nominados para el Balón de Oro, el prestigioso trofeo que conceden al alimón la revista France Football y la FIFA. Como no podía ser de otro modo, ahí estaban la gran divinidad del balompié, el astro argentino Leo Messi; ese crack portugués llamado Cristiano Ronaldo y completaba el trío de ases nada menos que Andrés Iniesta, el genio manchego de Fuentalvilla.

Debo confesarles que la presencia del blaugrana me parece una excelente noticia; y es que el menudo interior es consustancial a la edad de oro que vive nuestro fútbol. Alguna vez me he referido a que nunca podremos agradecer lo suficiente a don Luis Aragonés, cuando en el otoño de 2006 decidió dar un espectacular golpe de timón, licenciando a Raúl González, Cañizares y Michel Salgado, entregando el alma de la escuadra nacional a Xavi Hernández, Silva, Cesc Fábregas...y Andrés Iniesta. El resultado lo conocemos todos, en forma de días felices, días de vino y rosas, que algunos ya habíamos soñado, pero nunca vivido.

La pasada Eurocopa fue un clarísimo ejemplo del poderío de Iniesta. A priori, sin la competencia del rosarino Messi, Cristiano Ronaldo, CR7, era el gran favorito para consagrarse como mejor jugador del campeonato, y de paso mostrar de forma contundente su candidatura para empresas mayores, pero tras las dos primeras jornadas, hubo unas instantáneas que dieron la vuelta al mundo...y eran nada menos las precauciones que las defensas rivales, de Italia y Croacia manejaban para frenar al bueno de Iniesta...¡aquello era exactamente igual, en una traslación entre Woody Allen y Lewis Carroll, de los marcajes imposibles que sufría Oliver Atom en la serie de animación Campeones! A partir de ahí, entre penaltys convertidos por el español, los no lanzados por el luso, y como colofón una nueva presea de oro para los nuestro...el resultado es que Andrés Iniesta fue elegido el mejor del torneo.
Curiosamente, y apenas unos días después del triunfo europeo, se vivió en nuestro país un curioso fenómeno, y es que coincidiendo con el galardón conseguido por el blaugrana, se orquestó una campaña para que el Balón de Oro fuera concedido...a Iker Casillas. Aquello no tenía demasiado sentido, sobre todo porque se argumentaba que era un reconocimiento a la selección española por su pléyade de éxitos,
que tenían como leitmotiv el exquisito juego, su trato
de balón o la audacia táctica (que entroncaba con la más gloriosa tradición del Wunderteam austriaco, la Hungría de Puskas o la Holanda de Cruyff)...pues no parecía demasiado lógico que el candidato fuera el guardameta, por excepcional que fuera (como es el caso), y no alguno de los vates que poblaban ese medio campo de leyenda...en cualquier caso, controversia interesada y seguramente, demasiado obvia.

Lo normal es que en Enero, el galardón sea para Messi, e incluso puede que CR7 tenga más opciones que el campeón de Europa, pero llegados a este punto, me parece que nos da igual. Quiero decir que Iniesta ya forma parte de nuestros arquetipos, de nuestros paradigmas, de nuestros héroes...y es que como relatara de forma épica Alfredo Mártinez en aquella noche de julio, de gélido invierno austral sudafricano, Iniesta es ya inmortal. Y es que Iniesta marcó el gol de nuestras vidas, en esos minutos finales ante una Holanda indigna de su historia, y que se defendía con acero, con una violencia extrema y tabernaria...y pasarán años, lustros, décadas... y se seguirá hablando del gol de Iniesta, que hizo posible lo imposible, aquello que le fue negado de forma inmisericorde a Zamora, Lángara y Gorostiza, a Ramallets, Zarra y Gaínza...y claro, se seguirá y se seguirá hablando de ese gol para siempre, porque como le gustaba repetir de forma sabia a Samsagaz Gamyi, es una de esas historias que merece la pena contar...(llena de oscuridad y constantes peligros, en los que los protagonistas nunca se rinden).