domingo, 12 de febrero de 2012

Si buscas milagros

Cuando tenía cinco o seis años, mi tía Concha (en realidad tía abuela, ya que era tía carnal de mi padre) me enseñó una curiosa oración, y además con una funcionalidad fuera de lo común. "Cuando se te pierda algo, le rezas los Responsorios a San Antonio, y verás como aparece".

En realidad esa oración, y ese utilitarismo, estaban perfectamente enclavados en la religiosidad popular del medievo. San Antonio, nacido portugués, pero con el gentilicio de la ciudad italiana donde falleció, fue un personaje venerado en su tiempo, que se unió a San Francisco de Asís en su misma orden, con quien rivalizaba en carisma y fervor de los fieles. Se le atribuye un curiosísimo milagro, y es que ante la levantisca e irredente actitud de los herejes en Riminí, que impedían que Antonio se dirigiera a las gentes, el franciscano se dirigió resuelto a la orilla del Adriático... ya que los hombres no quieren oír la palabra de Dios, óiganla los pececillos del mar...a continuación, miles y miles de pescados se arremolinaron junto al santo, en un espectáculo que conmocionó Riminí, y que corrió de boca en boca por toda la Romaña.  

El carisma del portugués fue tal, que al año siguiente de fallecer fue canonizado, nadie tenía duda de que había sido un hombre de Dios durante toda su vida.

Como he referido antes, era normal en el medievo que cada santo tuviera una utilidad especifica, ya fuera San Cristóbal como protección para viajeros y peregrinos, San Isidro como imán para atraer la lluvia, Santa Trifanes  ideal para ahuyentar perros salvajes, Santa Apolonia eficaz contra el dolor de muelas...
Prácticamente un santo para cada problema, para cada afán...de este modo, ya en plena Edad Moderna, Erasmo de Rotterdam se vio impelido a poner un poco de orden, mostrando su disgusto ante una religiosidad que consideraba frívola y poco acorde...

Los Responsorios de San Antonio, aunque atribuidos nada menos que a San Buenaventura, fueron creados en la primera mitad del siglo XIII, seguramente por el maestro del coro de Paris, el franciscano Fray Julián de Spira, y escritos en latín, como no podía ser de otra manera.Y años y años después de haberlos aprendidos siendo niño, caí en la cuenta que era una oración, una plegaria, de una fuerza y sonoridad poco habitual. 

Si buscas milagros, mira
muerte y error desterrados,
miseria y demonios huidos,
leprosos y enfermos sanos. 

El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados;
tesoros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
los pobres van remediados;
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados;
tesoros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo,
Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.
 
Amén. 

Esa oración, esa plegaria, casi semeja un mantra, con una imaginería poderosa y con ecos telúricos, con un poder mágico casi de los tiempos del Galileo.
Y créanlo o no, pero desde el día en que me enseñaron esa suerte...pues cuando algo se pierde o no termina de aparecer...pues mentalmente recito esos versos, ese mantra, esa plegaria, esa cábala divina del siglo XIII...y el tesoro perdido surge, se manifiesta como un aporte...para mayor gloria de San Antonio (y de mi tía Concha).
 

9 comentarios:

natsnoC dijo...

Pues por aquí cuando quieres encontrar algo se utiliza lo de "San Cucufato, San cucufato, los cojones te ato, ...." mientras atas un pañuelo, un lazo, algo.

Nunca me ha parecido muy respetuoso y desconozco su origen pero es muy popular.

Clementine dijo...

Tú en tu línea, natsnoC, dí que sí...
Tirador, me ha encantado esta entrada, por lo que cuentas en ella y por cómo lo cuentas. Y...
¿Sabes que yo también tenía una tía Concha, en realidad tía abuela porque era tía carnal de mi padre? Pero a mí no me enseñó esa oración (no sé si sería capaz de aprendérmela ahora) y esto te libra de que seamos familia... ¡Sólo nos faltaba!

PEPE CAHIERS dijo...

Recuerdo que mis últimos días como creyente coincidieron con mis primeros días de suspensos en matemáticas, y como acudía a Santa Rita para que me aprobara los exámenes. Lógicamente jamás se me concedió ni un cinco raspado.

Layna dijo...

Pero que bonito todo lo que cuentas! Me apunto la oración..y la leeré cuando pierda algo..aprenderla no sé yo. Eso se hace de niño ¿ no crees? Aunque nunca es tarde para aprender algo nuevo. Mis mantras don más cortos:" Ohm mani padme uhm " que es para la compasión. Preciosa entrada

El Tirador Solitario dijo...

Lo de San Cucafato es un clásico, amigo natsnoC. Un amigo mío le reza a San Canuto, y siempre encuentra aparcamiento...pero creo que en ambos casos no hay mucho sustrato iniciático...
Un abrazo!

Ja,ja, Clementine, en todo caso siempre hay familiares que es como si no existieran...pero divertido, si hubiera sido, y el Día de Acción de Gracias habría dado mucho juego!!

De todos modos, Sr. cahiers, dados sus problemas y dolamas con su dentadura, le aconsejo no deje en barbecho las pleagrias a Santa Apolonia, que seguro que algún bien le hará!

Es verdad, Layna, de pequeño se aprenden cosas que nos acompañan toda la vida...y me apunto ese mantra, que un poco de sincretismo no viene mal.
Un beso.

Clementine dijo...

Hombre, Tirador, si fuéramos familia digo yo que seríamos de los que sí existen, ¿no?
Con que el Día de Acción de Gracias, ¿eh? Interesante, interesante...

El Tirador Solitario dijo...

Pues claro, Clementine, seguro que no haríamos mutis por el foro...y habría tertulias de fuste, o al menos muy divertidas!!

miquel zueras dijo...

En mi casa se usaba el más prosaico "San Honorato, por los güevos te ato y hasta que no lo encuentre no te desato". No me sirvió de mucho, la verdad. A mi el que me gustaba por el nombre era San Pascual Bailon. Saludos. Borgo.

El Tirador Solitario dijo...

Es curioso Miquel, las semejanzas que tienen la súplicas a Honorato y Cucufato...dignas de todo un ensayo de antropología y teología!!

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