sábado, 9 de abril de 2011

España en Río (II)

Conseguida la clasificación para la fase final de los campeonatos, Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz empezaron sin demora la tarea de planificar los pormenores de la aventura americana. Tío Benito era un auténtico obseso de su trabajo, y lo mismo supervisaba la comida, los horarios, así como las salidas de los jugadores; en ese aspecto era un auténtico adelantado a su tiempo.
Había que seleccionar veintidós jugadores y para ello se preparó una lista previa de treinta y uno, con diferentes encuentros de preparación, estando el cuartel general ubicado en El Escorial.

Había mucho y bueno donde elegir, pero Eizaguirre llevaba ya varias semanas con un dilema rondándole la cabeza: Qué tres guardametas serían los elegidos. Se reúne el sevillano con el donostiarra y le plantea el enigma:
- Quizás le parezca una locura, Benito, pero he pensado que...
El Tío Benito sonríe socarronamente, y se adelanta al planteamiento. 
-No me diga más. Usted está loco por traerse al catalán.
El catalán no era otro que Antonio Ramallets, el cancerbero del F.C. Barcelona, que durante dos años había sido suplente del titular Velasco, pero que a mitad de la temporada 1949-50 se había ganado el puesto por una desgraciada lesión de su compañero. En esos meses asombró a la parroquia blaugrana, y aunque los titulares debían ser Ignacio Eizaguirre o Acuña (porteros de la Real Sociedad y Deportivo de La Coruña) el seleccionador tenía planes muy serios para el Gato de Las Corts.

- Escuche lo que le voy a decir, amigo mío -le indicó Guillermo a Benito- desde Ricardo Zamora no había visto nada igual en la portería.
-¿No exagera usted, quizás? Le interpeló Díaz.
-Absolutamente en  nada, concluyó el teniente de la Legión.

Hubo un momento de enorme preocupación en esos días cuando se concertó un doble encuentro de entrenamiento con el Hungaria, un combinado de jugadores centroeuropeos, comandados por Ladislao Kubala, que estaban de gira por la Europa Occidental, y que en el primer round derrotaron con suficiencia a los nuestros por 2-1. 
En la prensa se empezaron a publicar crónicas derrotistas, que afirmaban ¡nada menos!, que quizás lo mejor sería renunciar a ese campeonato donde lo mismo nos aguardaba un ridículo histórico.

Cinco días después, el 14 de Junio de 1950, en el Estadio Metropolitano del Atlético de Madrid, una remozada selección española, con Zarra y Gaínza como estrellas deslumbrantes arrollan a los magiares por un espectacular 6-3. Telmo Zarra logra dos tantos, y Ramallets  sale de titular ante la sorpresa de prensa y público...

Ese mismo día, se ofrece la lista definitiva de los veintidós elegidos, los veintidós que viajaran a Río, donde destaca la presencia de Ramallets en lugar del vasco Lezama; los hermanos Gonzalvo del Barcelona; el fortísimo central Parra, el cacique de la zaga del R.C.D. Español; el magnífico medio Antonio Puchades, del Valencia, que por su cabellera rubia, físico y corpulencia semejaba un atleta escandinavo...y por supuesto y por encima de todo la excepcional delantera, que era la envidia de toda la Europa futbolística: Estanislao Basora, el extremo derecho del Barcelona, rápido, con regate y además goleador; los interiores Panizo, Molowny, Igoa, o Rosendo Hernández; el capitán Agustín Gaínza, (el Gamo de Dublin) extremo izquierdo, para muchos el mejor jugador español de todos los tiempos; y como delantero centro nada menos que Telmo Zarra, un ariete sencillamente insuperable, con un remate de cabeza como nunca se había visto (¡la mejor cabeza de Europa, junto a la de Winston Churchill!, proclamaba la prensa especializada del Viejo Continente).

Tal era el nivel de juego y goles del nueve del Athletic de Bilbao, que una leyenda del barcelonismo como era César Rodríguez, tenia que ver los partidos de España desde el banquillo, o un goleador fabuloso como el madridista Pahiño, no había sido ni convocado.

El 17 de Junio de 1950, el Constellation, que acoge a la expedición española, despega de Barajas para iniciar treinta horas de vuelo, con escalas en Lisboa, Dakar y Recife, para aterrizar un día y medio después en Río de Janeiro.
Nuestros seleccionados, todo el plantel, quedan maravillados cuando admiran desde el aire todo aquello que sólo habían podido contemplar, hasta aquel entonces, en las imágenes del No-Do: Copacabana, el Pan de Azúcar...Guillermo Eizaguirre se vuelve a su compañero de asiento, que no era otro que un adormilado Tío Benito, y le dice sonriendo:" Sr. Díaz, vaya despertando usted, que ya estamos llegando"...




7 comentarios:

Clementine dijo...

Qué segunda parte más inmediata, Tirador, y que destreza relatando. Jo, Kubala...

JLin dijo...

Me han encantado las dos, quiero más, quiero más, de otros mundiales, eurocopas, de lo que sea. :-)
A Puchades, de mi Valencia CF, le llamaban el sueco, además de por su aspecto porque nació en Sueca, un pueblo cerca de Valencia.
Saludos Tirador, ¡¡que grande!!

El Tirador Solitario dijo...

Gracias, Milady, tienes razón, inmediato si que ha sido, lo he terminado esta mañana...y hale, al ciber-espacio.
¿Te acuerdas de Kubala?, ja,ja que tiempos, cuando era seleccionador, y a los jugadores del combinado nacional les llamaban los Kubala-Boys...

Gracias, Jlin, ya veo que eres un futbolero pata negra, y sí señor, Puchades era un mediocampista poderoso, amén de sueco de Sueca.
Y pronto, habrá una tercera entrega, porque queda lo mejor de la epopeya de Río...

Layna dijo...

Me encanta Tío Benito y las conversaciones que nos transcribes. Narrar algo de fútbol de hace de hace 60 años con esa frescura que hasta a mí, que entiendo poco de fútbol, me apetezca leer la tercera parte y saber que pasará después de "Sr. Díaz, vaya despertando usted, que ya estamos llegando"..tiene mucho mérito.

El Tirador Solitario dijo...

Gracias amiga Layna, es que el personaje del Tío Benito da mucho juego; y espera, que ya están a punto de aterrizar y empieza lo mejor...

natsnoC dijo...

Parece que hayas estado realmente allí tomando notas. Cada vez que nombras al "Tío Benito" me despierta algo, no se qué, pero me haces desear haberlos visto jugar.

Como JLin: más, más, quiero más.

El Tirador Solitario dijo...

Amigo nastonC, ver a ese equipo en el campo hubiera sido alucinante, era una escuadra de nivel altísimo; y ya sospechaba que el grandísmo Benito Díaz iba a ser la estrella de este serial...

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