jueves, 7 de junio de 2012

¡Finales de Copa!


En el verano de 1973, en casa de mis abuelos, en Tudela, y ya siendo un crío aficionado al balompié y fiel devoto del Athletic, disfruté de mi primera final de Copa, del Campeonato de España, que por aquellos tiempos se disputaba bajo la denominación de Copa del Generalísimo. Nada menos que un Athletic de Bilbao- C.D. Castellón, solventado 2-0 para los leones. Recuerdo que yo estaba convencido del triunfo rojiblanco, pero mi abuelo Teodoro insistía que no sería fácil, que el Castellón tenía jugadores muy buenos, como Del Bosque, Clares o Planelles...y así era, pero esa final supuso para los míos la Copa número veintidós, y una inmensa alegría que me llevé con apenas siete años.

Tuve que esperar hasta 1977, ya con once cumplidos, para encontrarme con el ATH en el partido más bonito que pueda existir...y esa temporada se disputaba la primera Copa, con denominación Copa de Rey, desde 1930...posiblemente haya sido la disputa que más sufrimientos y quebrantos me haya producido en toda mi vida rojiblanca...un choque contra el Real Betis, ese Betis de Esnaola, Cardeñosa, López...contra el Athletic de Iríbar, Dani, Rojo, Villar...partido dramático, que los vizcaínos tuvieron ganado en varias fases, con 2-2 final, prórroga incluida, y una interminable y angustiosa tanda de penaltys, que provocó que un Betis misacantino, como le bautizó el gran José María Múgica, alzara al cielo madrileño, al cielo de la Ribera del Manzanares su primera Copa, mientras yo sufría, esa noche y las siguientes, terribles pesadillas, con triunfantes camisetas verdiblancas, que se me aparecían, cual espectros del inframundo.

Las siguientes citas ya me pillaron siendo un alegre chico de COU, y estudiante universitario. Y es que durante dos años seguidos, 1984 y 1985, el Athletic ganó una copa y perdió otra. Victoriosa la cita del 84, año triunfal de la octava liga, en aquella batalla contra el Barcelona de Maradona, Schuster, Lobo Carrasco...fue un partido accidentado, que terminó a guantazo limpio, y decidido por un gol de Endika (1-0) a pase de ese genio llamado Estanis Argote...y derrota en el 85, 1-2, frente al Atletico de Madrid de Hugo Sánchez, Roberto Simón Marina, y el gran Luis en el banquillo. 

Tras aquellas finales, aquella edad de plata de los ochenta, el Athletic tuvo que esperar ¡veinticinco años!, un cuarto de siglo para volver a disputar la final de las finales, el partido más bonito que se pueda soñar. Y no sería por falta de excelentes equipos, como las temporadas de Luis Fernández, Jupp Heynckes o Ernesto Valverde, días de excelente fútbol, goles de Ismael Urzáiz, diabluras de Julen Guerrero, e internadas por la banda de Joseba Etxeberría.   
Pues bien, en 2009 el Athletic volvía a la final de Copa, y enfrente nada menos que un Barcelona, que ese curso realizaría la mejor temporada de cualquier club en la edad moderna, alcanzando seis títulos de seis posibles: Liga, Copa, Copa de Europa, Supercopa de España, Supercopa de Europa, y Mundialito...un 1-4 para los de la Masía, pese al gol inicial de Toquero y aguantar casi medio partido la muralla construida por Joaquín Caparrós...hasta que Messi, Eto´o y demás astros blaugranas impusieron su ley.

Por ello, cuando a principios de Febrero de este año, el Athletic de Marcelo Bielsa, que estaba jugando de maravilla, con un ramillete de jóvenes y excelentes jugadores, comandados por Fernando Llorente, Iker Muniaín y Ander Herrera, se deshacía de ese matagigantes llamado Mirandés en semifinales, no me lo pensé ni un momento: esa final la iba a disfrutar en directo, en carne mortal, ya fuera en Madrid, Barcelona, Sevilla, Pekín, o donde Florentino Pérez y Esperanza Aguirre tuvieran a bien disponer.

Nada más confirmarse que sería Madrid, que sería el Vicente Calderón, que sería en la Ribera del Manzanares, y que sería en veinticinco de Mayo, festividad del venerable San Beda, me moví con rapidez para conseguir la pertinente localidad...tampoco fue un trabajo hercúleo, todo hay que decir, y moviéndose en los sitios oportunos, tenía mi tribuna reservada, esperándome a buen recaudo en un céntrico hotel madrileño.

¡Ah, Madrid en Mayo! aquello parecía el Río de 1950, con el ambiente más colorido y vistoso que imaginarse pueda... Gran Vía, Plaza Mayor, Preciados...salpicado de grupos, familias, cuadrillas, bellas mozas haciendo sonar la trikitixa, y todos enfundados en camisetas rojiblancas...aquello era un hervidero de vida, alegría, amor, humor, y voces templadas entonando de forma festiva el Athletic gorri-zuria geuria.

Durante el recorrido al Calderón contemplaba admirado, que por cada blaugrana, había diez rojiblancos, que ocupaban su sector...y buena parte del catalán...como fue mi caso, colocado estrategicamente en una excelente zona, pero rodeado de camisetas de camp barça...lo cual no me afectó lo más mínimo ni supuso incoveniente alguno, ya que mis vecinos de asiento eran gente encantadora, guapas argentinas admiradoras de Leo Messi, y barcelonistas autóctonos...que se mostraban entusiasmados ante el juego que desplegaban los suyos...y es que el pitido inicial fue el pistoletazo de salida, el primer movimiento sinfónico de los discípulos de Guardiola...pases, desmarques, rondos, intercambio de posiciones...nuestra única opción era resistir ese vendaval como fuera posible, llegar vivos a la segunda parte y luego ya se vería...misión imposible, al minuto dos Pedro hacía el primero, y antes del minuto veinticinco, Leo Messi (para delirio de la bella ríoplatense que tenía al lado) y de nuevo Pedro ponían un 0-3 incontestable y abrumador...en esos momentos llegué a pensar en una derrota histórica, ser víctimas de una goleada de escándalo...pero los rojiblancos, los de Lezama sacan fuerzas de flaqueza, por fin logran pasar de mediocampo, y hasta Llorente provoca un penalty, que todo el Manzanares contempla...menos el colegiado...asisto absorto a un intercambio de golpes, ataques y contragolpes, que podía provocar un resultado imposible de contemplar en una final...pero el marcador ya no se mueve, el 0-3 permanece per sempre en el luminoso, y como fáctica rendición, cuando Xavi Hernández es sustituido, me levanto y aplaudo como sólo merece el mejor jugador de España, de Europa, el gran timonel de la Roja...

Cuando todo termina, y tras la ceremonia, entrega de trofeos, preseas y demás, me despido de mis compañeros de platea, y me mezclo en una riada, una muchedumbre de rojiblancos y menos blaugranas, pienso que en realidad, a despecho mío, se ha cumplido uno de mis imposibles delirios futbolísticos, que era nada menos, haber visto in situ, a la Hungria de Puskas, a los mágicos magiares de 1953...y es que esa exhibición de juego, esa sinfonía, esos treinta minutos de la primera parte...no habrán sido muy distintos de los que acaecieron en aquel partido del siglo, ese escándalo, ese 3-6 de Wembley..pero al mismo tiempo, tuve la certeza, la esperanza cercana, que más pronto que tarde, el Athletic, y si Dios quiere, ahí estaré para verlo y contarlo, volverá a la final de 
Copa, la final de las finales, al partido más bonito que imaginarse pueda...y que no siempre podrán estar enfrente, como rival imposible, esa reencarnación mediterránea de los vates del Danubio...y entonces, el capitán del Athletic alzará la Copa, la número veinticuatro, al cielo de Madrid, Sevilla o Barcelona, para regocijo y eterno  tributo a Pichichi, Gorostiza, Zarra, Mister Pentland y Carmelo Bernaola...   

7 comentarios:

maslama dijo...

¡caray, es evidente que el fútbol te ha acompañado durante toda la vida! mucha suerte al Athletic, que entiendo es tu equipo :)

besos,

Clementine dijo...

Hola, Tirador. No me digas que eres del Athletic...
Qué bonita crónica llena de recuerdos futboleros y qué bien contada, oye... Y qué bien también que me suenen los jugadores de entonces que citas, si al final vamos a ser tú y yo de la misma época, en algo teníamos que coincidir...
Y vaya, siento que no vieras ganar a tu equipo en directo, otra vez será, pero... ¿a que es muy bonito Madrid? ¿eh, eh, eh?
¡Un abrazo!

Éowyn dijo...

Buenos días Tirador.

Bonita crónica futbolera. Yo recuerdo algunos jugadores que nombras. Y de ver algún partido que otro por la tele.

Me acuerdo cuando mi madre hacía quinielas y en una ocasión llegó acertar 14 resultados!

Tengo muchas ganas de ver un partido del R.Madrid en el Bernabéu.

Saludos!

Marcos Callau dijo...

El Athletic es todo un as de copas y lo respeto, como zaragocista. D ehecho, al Real Zaragoza, a mucha menor escala, se le ha dado bien también el torneo del K.O. Confieso que, por un día, en esa final del Calderón, era aficionado del Athletic. Que mi novia sea aficionada de este equipo también ayuda. No pudo ser. A mi modo de ver, el Athletic perdió una gran oporutnidad de llevarse otra Copa ante el Barça porque iba con muy buen equipo, la verdad. Y Llorente es mucho Llorente pero se planteó mal el partido. Pero me encanta que traigas aquí tus experiencias en el Calderón. Un abrazo.

El Tirador Solitario dijo...

Hola, Maslama! Pues sí, el fútbol me ha acompañado, y me sigue acompañando, je,je es de las cosas que se mantienen y no cambian!
Un beso, amiga!

Lo has adivinado, Clementine, soy del Athletic (chica lista!)y Madrid no es que sea bonito...es que es precioso, y me lo paso estupendamente cada vez que lo visito! Un abrazo!!

¡Una quiniela de catorce, Eowyn! Mi récord está en una de doce, cuando tenía catorce años, que se cotizó a veinte mil pesetas del año 80...y no te lo pienses, amiga, cuando tengas ocasión, te organizas un viaje para disfrutar del Madrid y del Bernabéu!!
Un besote.

Hola, Marcos. Es que tener una novia del Ath. ya es una razón de peso...y el Zaragoza siempre ha sido un equipo muy copero, desde aquel equipo de los magníficos...lo mismo nos encontramos en una próxima final...Un abrazo!

Layna dijo...

Pero que maravilla!! debía ser fantástico estar en esa final. Madrid es precioso sin lugar a dudas. Me sigue encantando leer tus maravillosas crónicas de fútbol. Un beso

El Tirador Solitario dijo...

Muchas gracias Layna!! Y a mi me encanta que sigas leyendo y comentando este blog!!

Un beso!!

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